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Discurso de inauguración
Alberto Abello

MESAS DE TRABAJO
Fiestas y educación
Fiestas y medios
Participación Ciudadana
Investigación
Economía y Financiación
Arte, Música y Cultura Popular

FOROS: 
Antecedentes del seminario
Conmemoración de las Fiestas de Independencia
de Cartagena
Presente y futuro de las fiestas populares en Cartagena

Relatoría - Mesa de trabajo
Fiestas y medios
Moderadora: Gina Ruz Rojas
Relatores: Margarita García
y Augusto Otero Herazo

Información General
La mesa de MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y FIESTAS contó con la participación de 27 personas entre periodistas de prensa y radio, estudiantes universitarios, comunicadores sociales y representantes de los programas de comunicación social de las universidades de la ciudad.

Conclusiones
Asistieron 25 personas, 3 estudiantes, 2 decanos de comunicación social, 9 periodistas de radio, 1 miembro de fundación BAT, entre otros.

Se identificaron dos grupos de discusión:
1. Aquellos que piensas que los medios sólo transmiten lo que ven
2. Otro grupo de promueve una actitud más investigativa y de creación de conciencia sobre las fiestas.

En términos generales, se identificaron más problemas y puntos de discusión que propuestas.

Problemas
1. Desconocimiento de la historia de Cartagena por parte de los medios de comunicación, de las escuelas y de otros sectores.
2. Prepondera el cubrimiento del Concurso Nacional de Belleza.
3. Homogenización del sentido de las fiestas: se ha reducido la celebración a lo festivo y se desconocen otros ámbitos como el antropológico y sociológico.

Propuestas
• Formular un plan de comercializar las fiestas que tenga como apoyo fundamental  la ayuda estatal.
• Estimular un mayor compromiso de medios locales de no sólo cubrir el Concurso Nacional de Belleza.
• Implementar una Cátedra sobre Fiestas de Independencia que tenga como objetivo la educación desde la escuela y la familiarización de los distintos sectores, entre ellos el de medios de comunicación.
• Las reinas populares deben cumplir un papel de multiplicadores de la tradición de las festividades. El propósito es que éstas no terminen como hasta ahora, es decir, de reproductoras del esquema del reinado del Concurso Nacional de Belleza.
• Se plantea la necesidad de buscar un punto de equilibrio entre las dos fiestas superpuestas que ocurren en ese periodo: se busca trabajar en un sentido de recuperación de las fiestas que no compita (en lo práctico) con el Concurso.
• Reincorporar información del arte tradicional a la celebración de las fiestas.
• Vincular a los artesanos y retomar actos como la fiesta de máscaras y el capuchón.
• Creación de un carnaval universitario.
• Crear medios de proximidad de las fiestas en los barrios, de tal forma que haya cubrimiento de los actos de celebración en las comunidades que no tienen formas de proyección de sus actos celebratorios.
• Elaborar un documento guía que contenga la información básica sobre las fiestas, que sirva de orientación a los periodistas que la cubren.

Como preámbulo de la discusión se leyó el documento base del seminario (LAS FIESTAS DE INDEPENDENCIA: ELEMENTOS PARA UN PROCESO DE RECUPERACIÒN) en el que se llamó a los medios locales, regionales y nacionales a mirar las Fiestas de Independencia como “un escenario ideal para que construyan identidades, memoria y ciudad, y promuevan desarrollo”.

La discusión y aportes de los asistentes se dio sobre la base de cuatro cuestiones fundamentales:

  • ¿Cómo aprovechan los medios los nuevos conocimientos y saberes e investigaciones sobre las fiestas de la ciudad?

  • ¿Usan los medios los nuevos conceptos sobre fiesta y cultura en la difusión de las fiestas?

  • ¿Destacan el papel de los protagonistas, músicas, danzas, populares, etc, en la recuperación de las fiestas?

  • ¿Usan formas novedosas (géneros mayores de periodismo, nuevas tecnologías) en la difusión del mundo de las fiestas?).

Luego de expuestas las reglas de intervención por la moderadora, intervino el periodista Laurian Puerta, quien compartió su experiencia en el cubrimiento del Carnaval de Barranquilla, y el tratamiento que los medios de comunicación hacen de esta fiesta que el año pasado fue declarada Obra maestra del Patrimonio Inmaterial e Intangible de la Humanidad por la Unesco.

Puerta fue especialmente crítico del papel que han jugado la mayoría de los medios nacionales, y los propios de Barranquilla, en el cubrimiento del Carnaval, en el cual, a su juicio, ha prevalecido el enfoque festivo, quedando en un segundo plano el carácter antropológico de las festividades, lo mismo que su papel en la construcción de tejido social. El resultado ha sido un ocultamiento paulatino que amenaza con sumir en el olvido símbolos claves de estas festividades.

El periodista, en la actualidad Personero Distrital de Barranquilla, describió un panorama del Carnaval que se acerca al diagnóstico del que se partió para generar una discusión amplia sobre las Fiestas de Independencia en Cartagena: el fuerte componente comercial de las festividades, que ha terminado por poner en un segundo plano el verdadero sentido de la conmemoración.

En este sentido, y para el caso de Barranquilla, los medios han jugado un papel más bien pasivo, en opinión del conferencista, pues se quedaron en el simple registro de lo festivo y poco han alertado sobre las consecuencias de la excesiva comercialización.

Este papel ­–apuntó Puerta- se hace evidente en el cubrimiento coyuntural y repetitivo de los temas, incluso en los titulares, en el que es patente la ausencia de análisis y de trabajos que echen mano de géneros como la crónica, el reportaje o el ensayo.

Estas falencias, subrayó el conferencista, han sido determinantes para que la comunidad no juegue un papel más decisivo en la valoración antropológica y social del carnaval; para preservar y enriquecer la tradición, como tampoco para la formación de las nuevas generaciones de barranquilleros, y en general de las gentes de la costa Caribe, que valoran esta celebración.

A pesar de la visión arrasadora de los grandes medios, Puerta destacó los esfuerzos que hacen comunicadores, folcloristas y algunos sectores académicos, sin embargo, reconoció que son iniciativas en algunos casos dispersas que requieren de un trabajo sistemático y de divulgación a mayor escala.

¿Deben ser los medios simples reproductores de la realidad? Esta pregunta generó la primera discusión de la mañana, y surgió, si se quiere, como una respuesta a la afirmación del periodista radial Luis Martínez Esquivel, quien afirmó que los medios no eran responsables de la situación por la que atraviesan las Fiestas de la Independencia de Cartagena.

Para el curtido periodista que inició la ronda de intervenciones, los “medios decimos lo que vemos”, y lo que se ve, admitió, es que el Concurso Nacional de la Belleza (en adelante CNB) aplastó las festividades, lo cual se advierte en el amplio cubrimiento que hacen los medios nacionales, y de paso los locales, del Reinado. Mientras tanto, agregó Esquivel, se deja de cubrir todo lo relacionado con el 11 de Noviembre.

“Las festividades tienen poco espacio porque el criterio del periodista se basa en lo que pide el mercado”, dijo el periodista, quien no se mostró sorprendido de que hoy el CNB, que nació afianzado en las Fiestas de la Independencia, sea el que domine el escenario.

“No hay nada que informar porque las fiestas no existen. Los festejos populares comienzan en septiembre, pasan a octubre y en noviembre desaparecen”, agregó Esquivel, quien reclamó que sea el Distrito el que tenga una política pública para las fiestas y las financie con el apoyo del sector privado.

Milton Cabrera, Jefe del Departamento Académico del programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, coincidió con Esquivel en lo referente a la dinámica actual de la conmemoración de la Independencia, sin embargo, discrepó de este último cuando afirmó que los medios no deben ser únicamente reproductores de la realidad, sino “vehículos de reconocimiento de la autenticidad de una cultura”; de allí que en este caso a los periodistas les “quepa una responsabilidad moral con la cultura colectiva y ciudadana de apropiación de las fiestas”.

Para Cabrera, el comunicador social debe hacer el mejor esfuerzo por perpetuar lo autóctono y educar a las nuevas generaciones para que se garantice una permanencia de lo ancestral más allá del carácter festivo de la conmemoración.

“Los comunicadores juegan un papel clave para evitar que manifestaciones homogeneizantes hundan las fiestas, permitirlo es pecar por omisión”, llamó la atención el docente.

En su análisis sobre la realidad de las fiestas hoy, Cabrera resaltó que el Reinado Popular ha perdido progresivamente su carácter aglutinante y en muchos casos las comunidades ni siquiera saben qué se conmemora el 11 de Noviembre.

A su juicio la información que transmiten los medios deja ver algunas fortalezas, pero también enormes debilidades. Entre las primeras destacó el amplio espacio que hoy tienen las festividades en la agenda de los medios y la reivindicación de la música popular como protagonista de las fiestas.

Entre las debilidades subrayó las siguientes: predominio de la información oficial, escasa información histórica, más información turística y festiva que conmemorativa, baja cobertura nacional de las celebraciones del 11 de Noviembre, escasa utilización de los géneros mayores (crónica, reportaje) en el cubrimiento de la información y ausencia en la agenda de los verdaderos protagonistas de las festividades.

El periodista Guillermo Correa, quien orienta el espacio El Bodegón, en la emisora Todelar, trajo a la mesa como punto de discusión, el hecho de que los medios equiparen de manera errónea la conmemoración del 11 de Noviembre con las carnestolendas.

A su juicio, una tarea que le asiste a los medios es recordarle a la gente que alrededor de la conmemoración no se organizaban grandes comparsas de baile –como este año se está exigiendo para los participantes en el desfile-, sino grupos de amigos que acompañaban las representaciones de la fecha, todo esto con el objetivo de mostrar que las fiestas tienen “una historia y un sentido que no conocemos, que somos conscientes de lo lúdico pero no de la historia”.

Una propuesta lanzada por Correa es que desde los medios se abra un espacio permanente –que funcione todo el año- que sirva para formar y ayudar a las nuevas generaciones a conocer la ciudad. En ese sentido, señaló que también es fundamental el papel de los colegios y los educadores. Correa propuso además retomar las manifestaciones del arte tradicional e incluirlas en el Comité Internacional de Festivales, rescatar a los artesanos como actores importantes del proceso festivo y retomar la elaboración de máscaras.

El periodista independiente Rafael Puello Montero coincidió con la mayoría de sus colegas en que los medios están llamados a cumplir un papel más activo en las festividades. En un ejercicio de autocrítica, que predominó casi a lo largo de la discusión, Puello Montero dijo que era necesario hacer un alto en el camino y preguntarse ¿cómo estamos llegando a la gente? ¿cuál es nuestra actitud frente a la situación de las fiestas?

La respuesta inmediata que lanzó el periodista es que se requiere un compromiso colectivo y permanente de los medios locales, para que no sigan reproduciendo una “imagen particular de lo que ocurre en noviembre, que no es más que el CNB”.

Puello Montero llamó la atención sobre el poco conocimiento que existe en muchos medios sobre el sentido histórico de las fiestas, lo cual se reproduce en los mensajes transmitidos. Así mismo, dijo que es preocupante la “pobreza generacional” que se ha tomado los medios, donde es muy frecuente encontrar a “aventureros de la comercialización que se han apoderado de ellos” mientras que a los egresados de los programas de comunicación social les de vergüenza compartir esos mismos espacios por el desprestigio en que han caído.

Para Gustavo Tatis Guerra, editor de la sección cultural del periódico El Universal, es evidente la falta de conocimiento sobre la historia del 11 de Noviembre, a la cual es poco el espacio que se le dedica en los medios.

Ese desconocimiento, subrayó, ha originado que se valore muy poco el papel de los artesanos y mulatos en la gesta de independencia, y en algunos casos se hable de Pedro Romero de una manera “fantasmal y con un desconocimiento abrumador”.

El periodista, quien trabaja en un libro sobre Romero, el cubano que lideró la insurrección desde el corazón del barrio Getsemaní, recomendó la creación de una relatoría diaria de las fiestas en los barrios que luego se reúna en cuadernos de memorias, que serían editados por la Alcaldía; así mismo, propuso una labor pedagógica sobre las festividades con los niños, rescatar el capuchón, realizar una intensa labor divulgativa antes y después de las fiestas, y la elaboración de una cartilla pedagógica sobre el sentido histórico y antropológico de la conmemoración del 11 de Noviembre. Tatis se comprometió además, a nombre de El Universal y de el suplemento Dominical, a publicar ediciones especiales y monográficas sobre los componentes históricos y festivos de la independencia, y a que no desaparezca la información de la página cultural durante la semana de los festejos y éstos sean a su vez incorporados en ella.

Manuel Vargas, quien ha dedicado parte de su vida profesional al cubrimiento de las festividades en los barrios, a través de su programa “Pica Pica Novembrino”, dijo que es lamentable “reconocer que en los barrios no se está haciendo nada por las fiestas”. Y en ese sentido agregó que es muy poco lo que aporta el reinado popular, que en su opinión, se convirtió en un negocio de algunos organizadores de eventos.

Vargas dijo que el Distrito como participante en la organización del reinado popular debe exigir a las candidatas algún tipo de trabajo pedagógico y divulgativo en la comunidad, sobre el verdadero sentido de las fiestas.

Por su parte, Willy de Oro Mena, también del espacio “Pica Pica Novembrino”, agregó que las Juntas de Acción Comunal (JAC) deben vincularse al trabajo de rescate de las fiestas organizando carnavales zonales en los barrios. A su juicio, es prioritario que se realice una programación diversa que evite que las festividades populares se terminen el 11 de noviembre. En eso, añadió, es clave que el Distrito haga un esfuerzo organizativo mayor.

Las apreciaciones del periodista Manuel Vargas fueron controvertidas por el egresado de Lingüística y Literatura de la Universidad de Cartagena, William Cueto, quien señaló que “en los barrios sí ocurren cosas” y que la comunidad no es un sujeto pasivo de las fiestas. En su opinión, lo que viene ocurriendo es que, por ejemplo, el reinado popular es una reproducción del CNB, lo cual hace que pierda popularidad, generando poca cohesión a nivel de las comunidades. Propuso que a nivel divulgativo deben identificarse los barrios y las escuelas que realizan actividades festivas y difundirlas.

Otro tópico de la discusión planteada por periodistas y académicos fue la excesiva comercialización del RNB, y su prevalencia sobre la fiesta popular (en lo que hubo consenso). La situación la comentó así el periodista y director del programa de Comunicación Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Alberto Martínez: El reinado se salió de los clubes y se metió al bando, al tiempo que los festejos se los tomaron los medios nacionales y los periodistas foráneos, dijo, subrayando el contraste en el que se mueven los medios que cubren las festividades.

Así, mientras la mayoría de los medios radiales locales lo hacen desde ardientes y desvencijadas cabinas de transmisión, quienes transmiten el espectáculo lo hacen desde estudios sofisticados, apoyados en la más alta tecnología, o desde el sitio mismo de los acontecimientos.

Según Martínez, frente a la estandarización y la glamourización de la globalización, la acción consecuente es apuntarle desde el periodismo a lo local. Para esto se debe configurar una nueva agenda informativa que, a instancias de las empresas y los propios periodistas, se ocupe, por un lado, del componente antropológico de las fiestas y, por el otro, trascienda, en esa dimensión, los escenarios básicos de subsistencia económica personal. Y una agenda estatal que trabaje sobre la formación de una nueva generación de cartageneros en jolgorio y reabra el debate de separar las fiestas del reinado, para darle a aquellas el rol que han perdido e, inclusive, garantizar a partir de éste, una temporada adicional de turismo para otra época del año.

Sobre el tema del CNB señaló Laurian Puerta que los festejos populares no deben pelear con el gran capital, sino “armar tolda aparte”, haciendo eventos separados. A la vez propuso la realización de un Carnaval Universitario, como el que se creó en Barranquilla para darle cabida, con absoluta libertad artística, a todos los que no quepan en la rigidez de las exigencias para los desfiles y comparsas.

Al respecto, Guillermo Correa opinó que no se debe atacar al CNB, sino compartir espacios en los festejos.

La mirada oficial sobre la Fiesta de Independencia en la mesa de los medios fue expuesta por el encargado del Programa de Difusión del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), Tomás Betín, quien resaltó que desde el Gobierno Distrital se ha entendido el carácter plural de las fiestas, su pertenencia a todos los cartageneros, pero subrayó que desde la creación del IDC, hoy IPCC, éste instituto ha asumido una gran cantidad de responsabilidades como convocante e impulsora de los actores festivos que “la ciudad empieza de cierta forma a creerlas exclusivas de la administración distrital”.

Betín resaltó el papel que, la empresa privada, las organizaciones cívicas y comunitarias, las academias, los actores festivos, entre otros, han cumplido en relación con la supervivencia de las fiestas y la insistencia en la necesidad de dialogar sobre su reinvención. En el caso de los periodistas, según Betín, este papel consiste en aprender de los ciudadanos y, en especial, de los actores festivos sobre cómo y qué mostrar de las fiestas, lo cual surge de la investigación profunda pero también de la simple observación; entender y ser voceros de la libertad que entraña la celebración festiva.

También deben los periodistas, según Betín, asumir las fiestas no como una cortina de humo ante la guerra sino como la manifestación del poder de la cultura y el arte en la reafirmación de la vida; buscar otros escenarios de la ciudad donde las fiestas tengan diversos significados, protagonistas y costumbres, diferentes a los de siempre, a los oficiales; conceder a las fiestas el espacio que se merecen en los medios e identificar el hecho banal excluyéndolo del discurso festivo.

Un elemento importante destacado por varios de los asistentes, fue la importancia de la academia en el desarrollo del proceso de reinvención de las fiestas y de recuperación de la memoria festiva.

El director académico de Comunicación Social de la U. De Cartagena, Milton Cabrera, planteó la necesidad de que las universidades fomenten y asesoren a los medios alternativos y de proximidad en las comunidades, que difundan el quehacer festivo de los habitantes.

También se comprometió, desde la universidad, a asumir la facilitación de la investigación social sobre lo festivo, nucleando a las diferentes facultades y programas que tengan líneas de investigación sobre las fiestas y la historia de la independencia.

Por parte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Alberto Martínez propuso que las universidades hagan diplomados permanentes sobre fiestas para los comunicadores y demás personas que requieran capacitación en el tema.

Laurian Puerta, invitado especial a la mesa, incitó a los periodistas a divulgar también los estudios y hallazgos que desde la academia se hagan de las fiestas.

Una crítica a la prensa escrita local vino desde la academia. El docente e investigador de la Universidad Tecnológica, Fredy Ávila, dijo que la presentación de las fiestas que ha hecho el periódico El Universal en los dos últimos años, ahoga e invisibiliza las festividades populares.

Según Ávila, una vez se acerca el CNB se consolida “un tratamiento informativo que privilegia al reinado, en términos de cobertura, focalización, recursos tipográficos, distribución espacial y modalidades textuales, y pasa a un segundo plano el reinado popular y algunas celebraciones barriales”.

De esta forma – continuó el investigador – “se produce y distribuye una agenda o, lo que es lo mismo, un cierto modo de lectura, que desplaza, y en ocasiones invisibiliza, la memoria festiva popular y, con ello, el acontecimiento central de las efemérides del 11 de Noviembre: La Independencia de Cartagena”.

Los resultados preliminares de un trabajo que realiza Ávila sobre el tema, reafirmaron buena parte de las críticas formuladas por los propios comunicadores al cubrimiento, y la importancia que se le da a los protagonistas de las festividades.

En efecto, el texto aportado por el docente de la Tecnológica muestra que “son las reinas, las autoridades distritales civiles y militares, los organizadores del evento, las personalidades que visitan la ciudad (jurados, artistas, gente del mundo del espectáculo, etc), las voces autorizadas para hablar”.

En este contexto —apunta— “el cartagenero común y corriente queda silenciado o se ve reducido a la interpretación que, de sus sentimientos y pensamientos, realiza el medio”, quedando el pueblo sin nombre propio y simplificado a la categoría de masa. “Aparece, entonces, como muchedumbre, pueblo, gente, Cartagena, la ciudad, los cartageneros”, afirmó. Igualmente la información sobre el CNB va todos los días del certamen en primera página y a color en las páginas interiores en sección especial, mientras las fiestas en los barrios son reseñadas escasamente en la sección de noticias locales, en blanco y negro.

Según Ávila, los medios deben ser los mejores aliados de las fiestas, promocionando su carácter popular en el marco de una política de ciudad que ayude a construir formas de identidad solidarias e incluyentes. Sobre este particular propuso Ávila la elaboración de un documento que guíe a los periodistas en el cubrimiento de fiestas, para superar la ausencia de referentes históricos, y lograr la identidad en el manejo del lenguaje.