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El Comité por la revitalización de las Fiestas de Independencia:
Una experiencia cultural democrática
¿Cómo surge el comité?
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| FOROS |
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Conmemoración
de las Fiestas de Independencia de Cartagena
3 de junio de 2004. Los temas
propuestos para este foro fueron “Fiesta, Música y Cultura
Popular”, “Fiestas y Proceso Educativo” y “Financiación
y Espacio de Fiesta”.
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Presente
y futuro de las fiestas populares en Cartagena
¿CÓMO REINVENTAR LAS FIESTAS
POPULARES DE NOVIEMBRE?
13 de agosto de 2003
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| INTEGRANTES |
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Con diversos
grados de comprometimiento y participación, el comité asesor
de fiestas ha contado y cuenta con la presencia y
contribuciones de:
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Instituto
de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC
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| • |
Secretaría
de Educación Distrital
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| • |
Cámara
de Comercio de Cartagena
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| • |
Banco
de la República de Cartagena
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| • |
Universidad
de Cartagena
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| • |
Observatorio
del Caribe Colombiano
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| • |
Revista
Noventaynueve
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| • |
Red
de educadores de lo festivo
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| • |
Comparsa
Maestros en Fiesta
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| • |
Comité
Cultural de la Zona Suroriental
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| • |
Comfenalco
|
| • |
Red
para el avance de las organizaciones
afro-descendientes
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| • |
Corporación
de Estudios del Caribe
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| • |
Asociación
de Folcloristas de Cartagena
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| • |
Asociación
de Músicos de Cartagena
|
| • |
Instituto
Tecnológico de Comfenalco |
| • |
Canal
Cartagena |
| • |
Centro
de Estudios e Investigaciones Docentes CEID-SUDEB |
| • |
Carnaval
de Las Gaviotas |
| • |
Carnaval
de la Zona Norte |
| • |
Carnaval
de Altos de San Isidro |
| • |
Carnaval
de San Diego |
| • |
Carnaval
de San José de los Campanos |
| • |
Carnaval
de la Urbanización Anita |
| • |
Cabildo
de INEM |
| • |
Cabildos
de Escuela Normal Superior, Soledad Acosta de
Samper, Nuestra Señora del Carmen y Mercedes
Abrego |
| • |
Cabildo de
San Fernando |
| • |
Cabildo
de Fernández Baena |
| • |
Fundación
Cumbalí |
| • |
Fundación
Sociocultural Los Jagueyes |
| • |
Universidad
Rafael Núñez |
| • |
Desfile
de Los Calamares |
| • |
Danza
de los Gallinazos de barrio Torices |
| • |
Escuela
Cultural Danza Negra |
| • |
Danzas
Cartagena de Indias |
| • |
Carnaval
Universitario |
| • |
Periodistas
de Programas Radiales de Fiestas |
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Igualmente ha
contado con la participación en sus reuniones de los
folcloristas Juan Sierra, Yolanda Jiménez, delegados de Sayco
y organizaciones de músicos, y de la investigadora Erica
Duncan, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano,
seccional del Caribe.
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Apoyan:
Universidad Jorge Tadeo Lozano seccional del Caribe, Corporación
Estudios del Caribe José Martí
, Asociación Gente, Arte y Cultura.
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Foro
Conmemoración de las
Fiestas de Independencia de Cartagena
Documento que recoge las
ponencias, intervenciones y recomendaciones presentadas en el foro
convocado por el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, y
apoyado por la revista Noventaynueve,
la Universidad
de Cartagena, y el Instituto Tecnológico Comfenalco. Cartagena, 3
de junio de 2004.
El
IPCC realizó el pasado 3 de junio de 2004 el primer Foro sobre
la Conmemoración
de las Fiestas de Independencia de Cartagena 2004. Los temas
propuestos para este foro fueron “Fiesta, Música y Cultura
Popular”, “Fiestas y Proceso Educativo” y “Financiación
y Espacio de Fiesta”. El foro contó con el apoyo de
la Universidad
de Cartagena,
la Revista Noventaynueve
y el Instituto Tecnológico Comfenalco.
“Con
estas jornadas académicas nos proponemos convocar, desde ya, a los
investigadores, teóricos, folcloristas, gestores y artistas locales
para concertar junto con la comunidad las distintas lecturas que
tiene la ciudad sobre las Fiestas de
la Independencia
”, dijo Amaury Lora Sfer, director del IPCC en la convocatoria
al evento.
En
el foro participaron como ponentes el escritor y periodista Jorge
García Usta, el investigador Edgar Gutiérrez y el director del
IPCC, Amaury Lora Sfer. Entre los asistentes se encontraban
periodistas, ediles de las localidades, funcionarios distritales y
departamentales, líderes cívicos, miembros de ONGs y gestores
culturales que enriquecieron con sus aportes la discusión.
Recomendaciones
de foros anteriores
El escritor Jorge García Usta presentó algunas de las
recomendaciones de foros y procesos anteriores relacionados con las
fiestas de Independencia (entre ellos el realizado el mes de agosto
de 2003 por la revista Noventaynueve), y algunas apreciaciones
personales de su experiencia como gestor cultural.
Según
García Usta, la crisis de la fiesta no está sobrediagnosticada,
simplemente está diagnosticada. Recomienda que el IPCC no haga
tabla rasa con lo alcanzado por las administraciones anteriores,
pues el nacimiento del IDC, ahora IPCC, tuvo su origen precisamente
en la necesidad de recuperar las fiestas de la independencia aunque
después se le hayan colgado responsabilidades adicionales como la
de manejo y conservación del patrimonio.
Entre
las consideraciones y recomendaciones planteó las siguientes:
1.
Las fiestas populares novembrinas de Cartagena padecen una crisis crónica
producida por diversas razones políticas, sociales, culturales y
económicas. La recuperación del mundo festivo del 11 de noviembre
debe ser una de las primeras tareas esenciales para restaurar la
tradición festiva general de Cartagena. Y es un elemento básico en
la recuperación del tejido social urbano, en la creación de
espacios de encuentro ciudadano y en el estímulo a la creatividad
popular y la convivencia urbana.
2.
Las fiestas encarnan la metáfora viva de la independencia nacional.
En la pérdida del sentido patriótico de las fiestas cabe
responsabilidad a una clase dirigente que ignora el desarrollo histórico
local y desconoce la importancia del mundo festivo. La recuperación
y reinvención de las festividades populares novembrinas debe ser el
resultado del diálogo de múltiples voces, del hacer festivo de
varias manos, de tal forma que puedan integrarse pluralmente los
fragmentos urbanos, del tejido social y cultural de la ciudad.
Reinas y reinados han existido como elemento importante de las
celebraciones y, el sentido de lo patriótico debe ser un elemento
por recuperar, con puestas en escena en donde salga a relucir todo
el sentido paródico y transgresor de las fiestas. La fiesta es,
además de un escenario simbólico primordial, un mecanismo de
progreso económico. Una política de fiestas para la administración
local implica contar con una política integral de ciudad, en la que
lo cultural sea una dimensión fundamental.
3.
Debe dejarse a un lado la mirada hacia el espejo del carnaval de
Barranquilla, que si bien es anhelante por su magnitud y organización,
los dirigentes no hacen nada por darle a las fiestas de aquí los
recursos y las facilidades que tienen las de allá.
4.
La fiesta es la revaloración profunda de la creatividad popular,
por ello el proceso de recuperación del mundo festivo debe,
igualmente, reapropiarse de las manifestaciones artísticas que la
han nutrido históricamente. El arte popular es un elemento
fundamental de las fiestas. El teatro es un arte de innegable
importancia dentro de un proceso recuperador de lo festivo.
Las
fiestas deben retomar los elementos que constituyen lo popular y lo
creativo, y proponerlo como su eje. Es imperiosa la organización de
los sectores protagónicos de las fiestas, como músicos,
danzarines, artesanos, etc. Gran parte de la tradición festiva del
11 de noviembre se encuentra en los grupos musicales que la
alimentan.
5.
Para destacar y divulgar
la Independencia
de Cartagena se deben brindar herramientas metodológicas para la
investigación, la recuperación y la proyección de las fiestas,
generando mecanismos de participación y propiciando la libre
expresión que permita el reconocimiento dinámico de las
tradiciones locales. Señaló García Usta que en la administración
del alcalde Carlos Díaz se hizo un seminario también en
la Casa
de Bolívar con cuatro temas principales y tuvo una gran asistencia
y participación del público, pero después fue disminuida su
importancia con la idea de que al evento habían asistido las mismas
personas que asisten a todo.
6.
El rubro para las fiestas, de lo cual le corresponde hablar al
director, es mínimo. Dado el escaso presupuesto, García Usta
considera importante que a reuniones como ésta asista el Alcalde de
Cartagena, pues si el mandatario no tiene la certeza, la certidumbre
de la importancia múltiple de las fiestas de noviembre, el proceso
será mucho más lento. “Si la fiesta no se convierte en una política
de ciudad, su recuperación y enriquecimiento serán tardos y
disparejos”, anotó.
7.
Deben adelantarse campañas educativas sobre el origen,
desarrollos y transformaciones de las fiestas de independencia, de
sus sucesivas formas de existencia en la historia de la sociedad
local, y de los desarrollos del carnaval cartagenero, así como de
sus crisis y alternativas de recuperación.
El
mundo festivo local debe ser incorporado en el estudio y la vivencia
en los centros de educación de la ciudad. El sector educativo debe
tener un papel importante en la recuperación de la memoria festiva
y de sus nuevas dinámicas. Ya algunos colegios tienen sus propios
cabildos.
La
investigación debe hacer parte de la recuperación de la memoria
festiva, y considerarse como factor generador de mejores políticas
culturales. El estudio de la historia de las tradiciones puede
permitir la recuperación de protagonistas festivos que pueden a su
vez alimentar el crecimiento de la celebración festiva.
8.
La fiesta de independencia deben ser una política de ciudad, no
un evento sectorial que abrume a una sola entidad como ocurre ahora
con el IPCC. Seguir echando ese esfuerzo sobre los hombros del IPCC
es aplazar su enriquecimiento.
La
fiesta, una grandiosa aula abierta
Por su parte, el investigador Edgar Gutiérrez destacó el Primer
encuentro internacional sobre estudios de Fiesta y Nación, que se
realizó en Bogotá en noviembre de 1997, el cual permitió dar un
sentido trascendente a la dimensión del hecho festivo en el
contexto de formación de lo que hoy denominamos
La Nación
, y además se socializaron los trabajos de algunos investigadores
del tema, tratando de forjar la red de estudiosos sobre las fiestas.
Posteriormente, Editorial Magisterio recogió algunos de esos
trabajos en una publicación, con el título de Fiesta y Nación en
Colombia, compilados por Marcos González Pérez, con la línea Aula
Abierta. Por eso, Gutiérrez se refiere a la fiesta como una
grandiosa Aula Abierta.
El
investigador enfatizó, además del ya conocido carácter festivo, cívico
e histórico de las fiestas de la independencia, su carácter
educativo, pedagógico, pues los caracteres son integrales y
complementarios para comprender nuestros complejos procesos urbanos.
La fiesta también es un proyecto educativo que implica tener en
cuenta procesos de diálogos pedagógicos abiertos, más allá de la
univocidad limitante de lo académico. Requiere, por lo tanto, una
nueva concepción antropológica de la educación que permitan
fraternalmente acercarse a los discursos críticos de las ciencias
humanas frente a nuestra lúdica y cotidianidad, confrontando en
algunos casos, las viejas y actuales figuras de dominación,
control, vigilancia y exclusión en ciertas instancias sociales,
abriendo una mirada y disponibilidad frente a lo político y lo público
pero sin perder el norte del sentido cívico e histórico.
Los
procesos educativos –afirmó Gutiérrez- participan de una noción
de mundo que orientan las dimensiones cognoscitivas, pero también
las dimensiones éticas y expresivas consustanciales a la cosmovisión
de lo festivo. Es esta cosmovisión de lo festivo la que nos integra
a la ciudad en una interacción de totalidad, de alteridad, es
decir, nos hace pensar, conocer y gozar la ciudad, no en sus
estrechos márgenes de los intereses privados ni particulares, de un
grupo o una elite o barrio, sino como el bien público que invita a
la participación plural de todos sus ciudadanos al encuentro con
las diferentes voces de sus sectores, comunidades, instituciones,
gremios, etc.
Porque
la fiesta –para el investigador- es una totalidad simbólica con
una gran riqueza expresiva que ofrece una visión de mundo, una
relectura educativa que forja otra realidad, que juega con los
elementos de la normalidad, que observa más allá de ese ajustado
orden de lo cotidiano, y lo subvierte en las formas cómicas, irónicas,
dejando entrever los entredichos de los ideales y valores, como lo
podemos notar en las parodias representadas en aquellos personajes
carnavalescos que encarnan en su disfraz desde el risueño bufón de
la época, hasta las encopetadas y consagradas figuras de la política,
la Iglesia
o el potentado de su tiempo. En cierta manera lo ilustra Humberto
Eco: “El Carnaval es el teatro natural en que animales y seres
animalescos se toman el poder y se convierten en dirigentes, en el
carnaval, hasta los reyes se comportan como el pueblo”. Allí
en este escenario, se nos señala que pese a la diferencia, a las
desigualdades y jerarquías, todos somos mortales, vulnerables ante
lo cómico y frente a la risa, como una manera de equilibrar las
barreras a veces infranqueables de la condición humana.
Pero
también para destacar el principio de unidad, de comunidad. Como lo
decía el filósofo de la hermenéutica, Hans-Georg Gadamer: “Si
hay algo asociado siempre a la experiencia de la fiesta, es que
rechaza todo aislamiento de unos hacia otros. La fiesta es
comunidad, es la presentación de la comunidad misma en su forma más
completa. La fiesta es siempre fiesta para todos. Así, decimos que
‘alguien se excluye si no toma parte’.”... y más adelante
continúa el filósofo afirmando: “las fiestas se celebran; un
día de fiesta es un día de celebración. Pero ¿qué significa
eso? ¿Qué quiere decir ‘celebrar una fiesta’? ¿tiene
‘celebrar’ tan sólo un sentido negativo ‘no trabajar’? Y si
es así ¿por qué? La respuesta habrá de ser: porque
evidentemente, el trabajo nos separa y divide. Con toda la cooperación
que siempre han exigido la caza colectiva y la división social del
trabajo, nos aislamos cuando nos orientamos a los fines de nuestra
actividad. Por el contrario, la fiesta, la celebración, se definen
claramente porque, en ellas, no sólo hay aislamiento, sino que todo
está congregado. Lo cierto es que ya no somos capaces de advertir
ese carácter único de la celebración. Saber celebrar es un arte.
Y en él nos superaban ampliamente los tiempos antiguos y las
culturas primitivas”.
Lúdica,
fiesta y aprendizaje constituyen un paradigma para nuestro padres,
estudiantes y maestros, un reto para comprender cuáles son las prácticas
de socialización en los procesos de construcción y comunicación
de los valores y riqueza simbólica de nuestro contexto contemporáneo.
Nos motiva a preguntarnos sobre qué es lo realmente valioso y
ejemplar en nuestra historia y tradición, qué merece ponerse en
escena en el contexto de la problemática social, qué carga simbólica
posee el desfile de personajes, cómo asumen las formas danzarias
sus expresiones étnicas, cuáles son las dinámicas y prácticas
musicales más representativas de nuestro contexto festivo? Estos y
muchos interrogantes son parte del acervo pedagógico de los
festejos, que amerita algunas tareas de investigación, sin perder
el goce y el entusiasmo que nos orienten ante los desafíos y abusos
de los intereses y escenarios puramente consumistas de la realidad
actual.
Cualquier
festejo patronal, republicano o familiar es una propuesta didáctica,
un laboratorio para probar los horizontes de los componentes
afectivos, cívicos y solidarios en las relaciones educando-educador
que desborda los límites del aula tradicional, una puesta en escena
que nos interpela culturalmente para descifrarnos y reconocer quiénes
realmente somos, en el hacer como seres humanos.
La
fiesta de
la Independencia
de Cartagena de Indias es realmente una de las manifestaciones que
plantea todo un reto y desafío para preguntarnos cuáles son
realmente sus referentes históricos, cívicos y festivos. Qué
aspectos teórico-prácticos-metodológicos son los más adecuados
para mejorarlas y evitar que se pierda en los umbrales del
vandalismo y la decadencia.
Tenemos
–afirmó Gutiérrez- que apropiarnos de su riqueza y lenguaje simbólico,
conciliar sus elementos de tradición con los avatares de la
modernidad de los procesos urbanos, buscando la mayor participación
de todos los sectores de la ciudad (hay que descentralizar), hay que
ofertar lo festivo desde todos los sectores públicos y privados
(alcaldías, IPCC, JAL, escuelas, universidades, bibliotecas, ONG:
con propuestas, estrategias y proyectos que atiendan a las demandas
y expectativas de sus comunidades y ciudadanía, incluyendo los
corregimientos). Esto es lo que se denomina la democracia cultural,
con un criterio de justicia, que incluya las nuevas subjetividades,
los emergentes actores sociales, replantear nuevos escenarios para
construir la ciudad de todos, construir ciudadanía o cultura
ciudadana.
“Años
atrás participé en jornadas y dinámicas culturales con grupos de
música, danza, gestores culturales, comunidad, escuelas y ciudadanía,
haciendo énfasis en el plano educativo, la fiesta como entorno
educativo de paz y convivencia, como juego de tolerancia y comprensión,
promoviendo y construyendo la autogestión de procesos urbanos
alternativos que diera vida festiva a las escuelas, barrios y demás
espacios, buscando caminos creativos, casi en una labor en el nivel
Perogrullo del quijotismo, pero a la que hoy todavía le sigo
apostando”, concluyó Gutiérrez.
Los
problemas y las estrategias
Por su parte, para el director del IPCC, Amaury Lora Sfer, el
tema de las fiestas no está aún diagnosticado. Hay muchas visiones
que responden al status de cada persona y que responden a los
intereses de los diferentes sectores sociales de Cartagena. El IPCC
quiere desatar una discusión enriquecedora sobre las fiestas. No sólo
en los aspectos académicos. Que la discusión genere consensos y
los consensos compromisos. Lo que el IPCC haga debe ser resultante
de lo que la ciudad quiere pues, según su director, el instituto no
se las sabe todas en materia de fiestas. Hay unos elementos problemáticos
que han sido recogidos en una investigación realizada con personas
de diferentes sectores y que pueden ser resumidos así:
a.
Se percibe un malestar general que expresa insatisfacción con
el estado actual de la celebración festiva.
b. Nuestra sociedad se ha desapropiado de las fiestas y se ha
escindido frente a la fiesta. Estamos frente a una celebración
degradada.
c. El ciudadano no se apropia de la fiesta porque ella no
responde a sus intereses ni al carácter multiétnico y
pluricultural de nuestra sociedad y cultura.
La
ciudad, afirmó Lora Sfer, exige a gritos que avancemos en la
recuperación de las fiestas en el marco de un claro proyecto de
ciudad y de sociedad. Existe consenso en la necesidad de repensar,
rebuscar y seguir reinventando la fiesta. Para lograr esto hay tres
estrategias principales:
1.
Profundizar en el sentido histórico y cultural de la fiesta.
La
fiesta es el escenario para recoger el sentido de la tradición
cultural y los valores históricos y patrióticos. Para mostrarnos
al mundo como somos, los valores culturales y artísticos que
constituyen la identidad de ser cartagenero.
Debe
ser una actividad permanente todo el año, no una fiesta de fin de año,
debe estar articulada a la vida cultural de la ciudad. Debe la
fiesta ser manejada no por el IPCC sino por todos los sectores de la
ciudad. Cartagena tiene una oferta cultural y un movimiento cultural
importante y la fiesta puede ser ese escenario para consolidar
procesos formativos de educación y organizar la industria cultural.
El
funcionario propuso la descentralización de las fiestas, que éstas
se generen desde las localidades. Hay que recrear la tradición y la
historia, y la fiesta en sí misma hace parte de ellas. En Colombia
hay una fortaleza étnica y cultural. La fiesta debe recoger, poner
en escena, recrear ese elemento. La fiesta también debe ser un
escenario académico que posibilite y estimule la investigación
histórica y cultural.
2.
Avanzar en la apropiación ciudadana de la fiesta.
Necesitamos
una fiesta incluyente que unifique la ciudad y sea símbolo y
estandarte de nuestra identidad cartagenera sin escisiones ni
exclusiones. Este es un punto crítico hoy por varios aspectos que
se han determinado:
a)
Hay una tensión entre las fiestas y el reinado nacional de la
belleza, tema que hay que resolver. La fiesta no es de un sector
específico, sino de toda la ciudad. Es la que permite que todos nos
comportemos igual. La fiesta incluye el tema de la cultura
ciudadana.
b)
Se necesita una fiesta participativa. El ciudadano sólo participa
en la fiesta si se identifica y se motiva con ella.
c)
Queremos una fiesta que no sólo respete las normas de
convivencia ciudadana, sino que promueva sus valores. Hay un tema
nefasto que consiste en que algunos cartageneros tienden al
irrespeto, a violar las normas de convivencia durante la fiesta. Por
eso alguna gente prefiere irse de la ciudad, huyendo a la agresión.
La fiesta es agresiva y tiene que ver con los graves problemas
socioeconómicos que padece la ciudad.
d)
Necesitamos una fiesta de la dignidad cartagenera que sea motivo de
orgullo para sus habitantes. Si no sentimos orgullo de las fiestas
no las vamos a sentir como nuestras.
3.
Avanzar en la articulación de la fiesta con la economía turística
de la ciudad.
La
fiesta debe ser parte de la dinámica económica de la ciudad, su
promoción internacional debe convertirla en un destino turístico
en sí misma.
Debe
generar empleos en el sector turístico y cultural. Debe ser un
negocio para la ciudad. Generar bien. ¿Por qué no hemos podido
hacer de la fiesta un destino turístico?, se preguntó Lora Sfer.
La
fiesta debe brindar una oferta cultural de alta calidad para que sea
destino obligado para los turistas, para que esté incluida en las
guías como lugar para visitar, venta de imagen y fortalecerla como
destino. Pero eso pasa primero por la apropiación de la ciudad, que
nuestras manifestaciones culturales sean genuinas y de alta calidad.
La fiesta es una gran empresa de la ciudad y debe ser una gran
oportunidad para venderla.
INTERVENCIONES
DE LOS ASISTENTES.
Luego
de las intervenciones de los tres ponentes, los asistentes opinaron
sobre lo que creen que deben ser las fiestas de la independencia de
Cartagena, y las tareas que deben asumir los diferentes sectores de
la sociedad cartagenera para su rescate y reinvención.
1.
Flavio Meneses, líder cívico. El nombre de las fiestas debe
ser de
la Independencia
, no 11 de noviembre que es un nombre vergonzoso. Para recuperar las
fiestas debe reconocerse que hay un híbrido con el concurso
nacional de la belleza. Hay que volver a las casetas con orquestas
internacionales, a los fandangos tradicionales en la plaza de la
aduana. El vandalismo sólo ocurre el día del desfile, no el resto
de la fiesta. Para mover la economía sirven las casetas, los
quioscos de capuchones, etc. La fiesta es baile, para lograr un
verdadero rescate debe volverse al baile. Los diversos desfiles
avivan la fiesta.
2.
Rafael Puello, periodista. Hay un comportamiento diario de
desamor hacia la ciudad. Debe trabajarse un plan integral que tenga
un efecto en la cultura, se irrespeta a los que hacen la cultura, se
persigue a los que hacen las danzas en la calle, etc. Se margina y
aparta a la gente al no dejarla disfrutar de las plazas. Se requiere
innovación, sin dejar de preservar las raíces. Hay que enriquecer
el evento, pues en el desfile se ven las mismas carrozas de hace 20
años. Debemos caber todos, los cartageneros y las personas de
afuera que viven aquí. Vincular a los medios de comunicación que
son responsables de lo que está pasando al transmitir sólo
pesares.
3.
Jafet Gómez, líder cívico. Hay que descentralizar la
fiesta. Antes existían los banditos en los barrios que eran un
espacio propio de cada comunidad, que ha ido siendo cercenado. Hay
que mirar hacia los barrios tradicionales de Cartagena. El desfile
del bando es vandalismo, no fiesta.
4.
Manuel Vargas, periodista. Pregunta si la reina popular va a
representar al distrito en el concurso nacional de la belleza. El
director del IPCC contesta que ese es un tema del despacho del
alcalde, pero que sí sabe que las reinas populares pueden
representar al distrito en otros reinados como el del café,
folclor, ganadería.
5.
Warner Polo. Periodista de la secretaría de educación
departamental. La improvisación ha hecho que las generaciones de
hoy desconozcan la importancia de las fiestas. Ahora nos toca
rescatar eso, la memoria de las fiestas. Hacer una propuesta nueva
para una generación nueva; es importante construir con las ideas
que se reciban, que no quede todo en un documento que no se vuelva a
mirar. La descentralización es una necesidad. El desfile de
carrozas del reinado nacional es de estrato 6 y al pueblo le dan
bolillo. Pensar en un desfile realmente nuestro pero desprendido del
elitismo de la ciudad, darle uso a la avenida Pedro de Heredia.
Trabajar con las localidades, que cada sector tenga su caseta y cada
comunidad sea gestora.
6.
Manuel Reyes Bolaños, periodista. Debe involucrarse al
sector educativo en la planeación de la fiesta. En este foro deberían
estar el Alcalde, el Secretario de Educación, el director de
la Cámara
de Comercio. Esto debe crecer más, tener más dolientes de todos
los estratos. En las escuelas debe haber, con la cátedra de
Cartagena, una instrucción sobre las fiestas. Los niños deben
organizar con sus docentes simulacros de fiestas, conocer la
historia. Igual debe ocurrir con las universidades, meterlas en las
fiestas. Las empresas deben casarse con las fiestas. Obligar al
estrato seis a que aporte para la fiesta del pueblo. Adornar las
casas como en Barranquilla. Propone la instalación de unas mesas de
trabajo para sacar a partir del próximo año una fiesta con
presencia internacional como Cartagena se merece.
7.
Cledys Romero, periodista. Aclara que el alcalde acaba de
nombrar un comité distrital de belleza que escogerá a las
representantes de la ciudad en los diferentes reinados. Resalta que
ya muchos colegios están haciendo banditos. Sugiere promover la
fiesta en otras ciudades capitales, utilizar las otras fiestas para
promover la riqueza cultural de la ciudad como lo hacen por ejemplo
los de
la Feria
de Cali cuando vienen a la fiesta de la independencia. Involucrar a
los dueños de medios para promover las fiestas.
8.
Felipe Buendía, edil de la localidad 3. Las fiestas tienen
que ser autóctonas, debe haber autonomía en las localidades para
su organización. Hay que determinar si realmente vale o no la pena
integrar los dos desfiles o las dos fiestas. Le preocupa que la
localidad
3 a
la que pertenece es la más alejada del centro de la fiesta, la más
apartada, no perder el punto de vista de la inclusión.
9.
Javier Muñoz Morales, asistente del alcalde de la localidad
uno. Las fiestas se deben aprovechar para educar y reafirmar
valores. Debe venderse la oferta cultural, pero dar oportunidad de
participación, que sea una fiesta igual para todo el mundo. En
algunas comunidades marginadas hay hechos preocupantes como
pandilleros, etc. Si las fiestas se concentran en las localidades
los habitantes no tendrían que desplazarse a otros sitios
diferentes como ocurre con Torices, Getsemaní, San Diego. En
Torices, la gente saca sus sillas y se sienta a mirar. Hay que
descentralizar. Los alcaldes locales van a tener algunas autonomías
y hay que mirar hacia allá. Los reinados son negocio pero debe
trabajarse con los niños las tradiciones de las danzas, las
presentaciones culturales que se hacían dentro de las casetas.
10.
Carlos Menco, docente. El tejido social está averiado, hay
inconformidad en la ciudad, hay pobreza, angustias en miles de
cartageneros. En este foro se ha planteado la fiesta como forma de
construir ciudad. En los años 60 la fiesta se podía vivir como un
evento cultural, se trajo a Celia Cruz, a Cuco Valoy, Alfredo Gutiérrez.
El híbrido que las corrientes migratorias han formado, han hecho
que la ciudad haya perdido elementos propios. La cultura debe hacer
parte de la convivencia, eso se está planteando en estos días en
las mesas de cultura convocadas por el Ministerio. Los medios son
claves en la educación por su influencia en la sociedad. El IPCC
debe hacer mesas sectoriales para discutir este tema. La fiesta es
feroz, el desfile del bando es feroz. Hay que comprometer a todos
los cartageneros, desde niños, con la fiesta.
11.
Rodrigo García, corporación Nuevo Horizonte. En la junta
directiva del IDC había en el 2000 una junta asesora de las fiestas
de la independencia, con gente de los barrios, músicos,
periodistas, empresarios de bailes para hacer unas fiestas
totalmente diferentes. Se trató de integrar a sectores cívicos,
sociales, culturales. Se hicieron talleres de fortalecimiento
sociocultural. Ahora no hay representación de los medios, ni de las
universidades en el decreto que creó el IPCC, que fue excluyente.
Propone crear junta asesora de fiestas de 4 o 5 años porque cada
administración distrital hace lo que quiere y si algo de la
anterior no les gusta no lo hacen. Esta junta asesora estaría
integrada por artistas, medios de comunicación, empresarios. A
estos últimos no les es rentable la fiesta porque el distrito les
pedía un número de boletas, les cobraban luz y agua de
la Plaza
de Toros además de los impuestos. Y a las casetas que se organizan
en los barrios
la Policía
no les quiere dar el permiso.
12.
Manuel Vargas, periodista. Los comités de barrio hace 10 años
que no funcionan. En los barrios cualquier vivo nombra la candidata,
lleva un picó, cobra su dinero y le da $50 mil pesos a la
candidata.
13.
Gustavo Zamora, Asocentro Histórico. Es importante incluir a
la comunidad. Las grandes fiestas de antaño, que eran muy buenas,
deben volverse a hacer a través de los barrios, con un veedor de la
misma comunidad. Centrarse en la niñez. Los aportes de la empresa
privada se han ido por el cobro de impuestos y boletas. Que se hagan
las casetas y las actividades culturales dentro de las mismas
casetas, que todo el barrio cuide su fiesta, que se hagan los bandos
sectoriales y un gran desfile de lectura del bando que vaya desde
la Bomba
el Amparo hasta el Castillo de San Felipe.
14.
Manuel Reyes Bolaños, periodista. Las autoridades deben
hacer una tregua de impuestos para los inversionistas de eventos
populosos que por el “sicariato” de boletas no ven rentable el
negocio.
15.
Gustavo Zamora, Asocentro. Hace dos años Cervecería Águila
hizo un cervecero en
la Plaza
de Toros, tan bien manejado que supo que vendieron en un día todo
lo que no vendieron en el carnaval de Barranquilla, fue barato y muy
popular y no hubo desórdenes ni violencia y trajeron buenas
orquestas.
16.
Jorge García Usta, escritor y periodista. Hace 25 años en
las casetas tiraban agua y orines, eso no es sólo de ahora. Hay
gente que no está incorporada y se hace sentir en las fiestas con
la agresión. La pobreza es un problema central de la ciudad y está
asociada a fenómenos de violencia. Acá importamos lo que nos
parece bueno de otras ciudades (como se hizo con los mimos, por
ejemplo) y que aquí no funcionan. Es necesario un proyecto pedagógico
propio para crear cultura ciudadana.
En
el tema del turismo, maquillar la ciudad para que el turista se
sienta bien es servil. La vida normal de los ciudadanos, su
cotidianidad, es lo que atrae a los turistas como se hace en los demás
países. Aquí nos avergonzamos de lo que somos y montamos una
simulación escénica para el turismo.
En
Cartagena la oferta cultural no llega a 10 grupos folclóricos
mostrables nacionalmente, con un vestuario adecuado para las
presentaciones. Si se ponen requisitos rimbombantes para las fiestas
de barrio no podrían hacerse. Hay que tener cuidado con el
nacimiento de una pequeña élite folclorista.
El
reinado nacional de la belleza es una venganza simbólica de la
clase alta con las clases populares. Sus directivas tienen una
relación más directa con el ejecutivo distrital, más incidencia y
más influencia además en otros espacios de la ciudad. Es
importante definir cómo se aborda este tema, pues el reinado ha
despersonalizado las fiestas ante la vista de una clase dirigente
que no les daba importancia. El concepto de la raizalidad, la
cartageneidad es discutible. La cultura no es autóctona ni pura. Si
nos ponemos estrechos de criterio no cabrían en las fiestas ni el
rap ni la champeta, aunque siempre se ha dicho que los alcaldes
cartageneros son los que más quieren a la ciudad y los que vienen
de fuera no, los mandatarios nacidos aquí han sido los más
excluyentes. Hay que recuperar las obras de nuestros creadores
musicales, sin desconocer las otras manifestaciones que también
hacen parte de nuestra cultura.
17.
Amaury Lora, director del IPCC. Se ha ido generando un
consenso entre lo que deben ser las fiestas y lo que debe ser la
tarea del IPCC. Para precisar qué significa descentralizar las
fiestas en su propuesta, que a partir de las localidades se trabaje
y que sean las responsables de armar la fiesta, que el movimiento
festivo vaya de la periferia al centro, no que cada localidad tenga
una fiesta particular, aparte.
La
cultura tiene un significado fundamental, aporta la energía vital,
la motivación, a la creación de una cultura ciudadana.
Mientras
haya dos fiestas estamos escindidos, estamos fuera de la construcción
de ciudad. El Reinado Nacional de
la Belleza
hace parte de la cultura cartagenera y no debe haber una fiesta de
ricos y una de pobres. En eso difiere de casi todas las personas con
las que ha discutido el tema de las fiestas. Se declara defensor de
la utopía de que por una semana haya una sola Cartagena. Considera
que ese es un tema que debe seguirse discutiendo.
La
ciudad ha avanzado los últimos años en recuperación de las
fiestas pero hay que avanzar más. El problema principal es que hay
una fiesta pobre que Cartagena no se merece. El presupuesto del año
pasado fue de $180 millones, la fiesta no se comercializó. Este año
la fiesta se va a comercializar, porque es una empresa que necesita
financiación. Se radicó ya el proyecto ante el Ministerio de
Cultura, que lo está estudiando. El año pasado este ente dio sólo
$5 millones que no se usaron, se devolvieron.
Aquí
cabemos todos. La cultura no es la tradición. La tradición es una
parte de la cultura, la sociedad es dinámica y los nuevos elementos
deben incorporarse. Hay que aprender del carnaval de Barranquilla.
Las fiestas deben ser el escenario donde el cartagenero aprecie las
otras culturas.
Al
finalizar el evento, Horacio Jaramillo, coordinador del foro, anunció
que el IPCC ha hecho una programación pedagógica de las fiestas,
coincidiendo con algunos temas y propuestas que se presentaron en
este foro y que son:
a.
Mesa redonda con participación de los medios de comunicación.
b. Conversatorio sobre el desarrollo histórico de las
fiestas entre jóvenes y viejos (cerca de 50 conversatorios en toda
la ciudad).
c. Papel de la reina popular en la promoción y difusión de
la fiesta, y como factor aglutinante.
d. Papel de las organizaciones cívicas.
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